
Esa porción de torta no va a hacerte más feliz y en cambio ser perfecta sí.
Imaginate, son dos minutos comiendo torta y la vida pagando las consecuencias; o no
comer nada y ser perfecta y agradecerle a Ana toda la vida por haberte ayudado a
resistir la tentación. Pensalo, es fácil. Durante el ayuno vas a estar rodeada de comida:
amigos, familiares, novio, todos van a querer alimentarte "estás muy flaca", te van a
decir. Y QUE EQUIVOCADOS ESTÁN! No existe "muy flaca", no-existe. No se
puede ser demasiado rico ni demasiado flaco. Corré el riesgo, ¡tené hambre! explora el
vacío de tu estómago, sentí tus costillas...
te falta tan poco para ser perfecta!